Saturday, August 8, 2009

Con una buena pala, cavamos hasta China

No podía creer que estuviese sucediendo. Después de pasar tremenda odisea hace como tres semanas (como se expone en el "post" anterior) en la oficina de desempleo para que me entrevistaran, aún no me habían pagado. Cuando llamé a la línea de Servicio al Cliente, (o como a mi me gusta llamarla, la línea de Llame y Espere a Ser Mal Atendido) el alegre representante me indicó que no me pagarían hasta que no acudiera a la entrevista. De más está decir que casi me lo como por el teléfono. Aún así, toda la conversación acabo en que tenía que ir de nuevo a repetir todo el proceso. Angustiada, le hice el cuento a mi tía, quien trabaja en una agencia de gobierno que no tiene nada que ver en esto y prefiero dejar en el anonimato. Ella me dio la receta secreta para bregar con el Gobierno de Puerto Rico: una pala. Ésta pala es de una variedad bien específica: no sirve para cavar un hoyo en el jardín, ni para mezclar cemento. Sirve para no hacer filas, para conseguir empleos decentes sin estar capacitados, y para que te atiendan de manera civilizada en agencias de gobierno. Claro está que todo depende del tipo de pala, ya que existen varios niveles en los cuales uno se puede relacionar con dicha herramienta.

El primero es ser hijo o nieto de la pala. A ésta persona la pala le puede conseguir toda clase de beneficios, desde el empleo antes mencionado, taquillas de conciertos, “delivery” de toda clase de productos y servicios a cuenta de otros empleados, y otras cosas tan insólitas que ni me atrevo a mencionarlas. El segundo nivel viene siendo ser sobrino, primo, o amigo íntimo de la pala. Ésta persona no recibe tantos beneficios como los de primer nivel, pero se puede conseguir su taquillita, y tal vez un trabajito si ya los nenes de la pala están empleados. Quedan entonces los niveles tres y cuatro, que componen hijos de amigos y amigos de amigos respectivamente. Éste era el tipo de pala que mi tía me había conseguido, la del nivel cuatro: la sobrina de la amiga de un amigo de la pala. Con una pala de este tipo lo más que se puede conseguir es no hacer una fila, pero considerando que aquí hay que llegar a las 5:30am a una oficina que abre a las 8:00am, pues no me quejé.

Aunque, por si las moscas, me preparé para perder mi día de nuevo allí, la visita fue totalmente diferente a la anterior. Al llegar a la oficina y preguntar por mi pala (no la de jardín) no tardaron ni diez minutos en encontrar la raíz de mi problema: la inepta empleada que me hizo la entrevista, en vez de ingresar mi información en el sistema como indica su descripción de trabajo, decidió ponerlo en un folder para hacerlo después, y luego lo olvidó. Ese simple pero importante detalle era lo que había atrasado mis pagos por casi un mes. Mi pala resolvió el asunto, pero aún así el daño estaba hecho: a pesar de que consiguió ingresar mi información y que me pagaran lo que tenía acumulado, dicho pago no llegaría hasta dentro de dos semanas. Casi un mes y medio sin ingreso a causa de la procrastinación de una empleada.

Pero en fin, doy un millón de gracias a mi pala, el Sr. Jorge Hernandez, por tratarme con tanta amabilidad sin conocerme; porque me ahorré la fila y me resolvió el asuntito con mucha rapidez. Y sobre todo, porque si así es como me tratan con pala, no quiero saber cuanto tiempo más de dos semanas hubiese tenido que esperar por mi dinero de no tenerla.

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